Tuesday, January 10, 2012

Luna de Verano..

Viste que hermosa la luna anoche? incluso el día del terremoto…la luna lucia hermosa, anoche me quede contemplando la luna …que linda…me gustan las noches luminosas y frescas de marzo y más aun las de abril, disfruto de la brisa fresca, del olor de la tierra mojada después de regar, y de las flores y hierbas de mi jardín, sobretodo la albahaca tan aromática…y el cederon. Soy feliz inmensamente, me gusta cada cosa que hago, besar a mi familia, hablar con amigos, viajar, cocinar, tejer, bordar, coser, trabajar, leer y comer por supuesto!. Hoy tengo todo esto, mañana no se…me gusta vivir en mi país y ver que la gente es buena, trabajadora y risueña, y he tenido la suerte de conocer personas maravillosas, más me gusta la comida tan rica de mi tierra, sobretodo los pescados y mariscos…y el champagne…huy y los dulces y postres ( que en tantas ocasiones rechacé por vanidad estúpida!) cuanto extrañaba todo esto…es verdad uno reconoce todo lo bueno que tiene hasta que no lo tiene. Tanta gente perdió todo y están dispuestos a empezar de nuevo por que se tienen los unos a los otros y esos es suficiente, suficiente para empezar otra vez...que difícil ha sido para mi Chilito esto, y cuanta gente pensaba que era infeliz??, y ahora que no tiene sus familiares y sus cosas, se da cuenta que si era inmensamente feliz?

A propósito de esto y otras elucubraciones me acorde de esto que encontré en un diario el año pasado, lo escribió Cristian Warnken: “A ti que lees estas líneas, que estás viajando por una de las tantas autopistas de la ciudad en esta mañana de marzo o, tal vez, estás en un vagón del Metro -con la mirada extraviada, como todos los que viajan a esta hora-, o paladeas el primer café y recorres distraído las páginas de este diario, buscando algo que no sabes qué es. A ti, que llevas a tus hijos al colegio y que acabas de no escuchar una pregunta que te hizo tu hija más pequeña, porque estabas pensando en otra cosa. A ti, que acabas de salir de la ducha y te ves un instante en el espejo. A ti, que pasas rápido a mi lado y casi me empujas y no me ves. A ti, que -con apenas 18 años- te levantas con el tedio pegado en el alma y te enchufas al computador para no abrir la ventana de tu pieza que da al jardín. A ti, que miras a tu marido todavía dormir a tu lado, y ves su nuca y su piel gastada, y sientes en el centro de tu pecho un hueco, la sensación de un cansancio del que quisieras huir a miles de kilómetros de ahí. A ti, que estás comprando el pan sin emocionarte con su olor y su temperatura. A ti, que entraste al cajero automático y descubriste que el saldo de tu cuenta era negativo, y sientes miedo, rabia, angustia. A ti, que acabas de dejar a tu niño en la sala cuna y te fuiste sin cantarle esa canción "que a él tanto le gusta". A ti, que acabas de entrar en la oficina y te dispones a iniciar un día igual a todos los días, trabajando sin amor por lo que haces, como pieza de un engranaje que te devora.
A ti quiero agarrarte de la solapa, del brazo -con respeto, pero con fuerza-, a ti quiero detenerte en tu carrera loca y decirte lo que tal vez nadie te ha dicho nunca, porque no se enseña en los colegios ni aparece en los diarios. Yo no soy nadie para quitarte cinco minutos de tu atiborrada y desesperada agenda, soy uno más entre los millones que bajan esta mañana a comenzar un día más en la ciudad. Entonces, ¿por qué habrías de desconectarte de tu "iPod" o apagar tu celular para escucharme? Pensarás acaso que soy un predicador más, un vendedor de seguros, o alguien que quiere robarte a plena luz del día. Sé que me mirarás con recelo, con molestia, con desconfianza.
A ti, que me oyes pendiente de tu reloj, quiero decirte, antes de que desaparezcas devorado por la multitud: "El hombre es desgraciado porque no sabe que es feliz. ¡Eso es todo! Si cualquiera llega a descubrirlo, será feliz de inmediato, en ese mismo minuto. Todo es bueno".
¿Y eso era todo? -me dirás-. Sí, y te digo: todo lo demás, fuera de eso, es nada.
Si te he agarrado de la solapa y te he abordado a esta hora de la mañana de este jueves que escribo es para decirte que eres feliz y no lo sabes. Y que eso que te dije lo dijo una vez un hombre como tú, que se llamó Dostoyevski. Y yo, ¿quién soy para hablarte así, para entrar en tu privacidad y leerte la cita de un ruso que no conoces? Yo soy el muerto. Yo estoy muerto, tú estás vivo.
¿Muerto tú? -me dirás-. ¡Pero si puedo tocarte y verte y oírte!
Sí, pero estoy muerto. Yo me levantaba en las mañanas como tú, prendía la radio como tú, paladeaba un café como tú, miraba distraído las primeras nubes en el cielo, y llevaba a mi hijo al jardín, y no sabía que era feliz, que estaba vivo. No lo sabía, como tú no lo sabes, como no lo saben tantos que no pisan con placer las primeras hojas del otoño, que no se detienen a ver los primeros rayos de luz colarse por la ventana para entibiar la piel del o la que duerme todavía a tu lado.
Pero esto, en realidad, no me lo enseñó Dostoyevksi, sino mi pequeño hijo Clemente, un niño como millones de niños que en este momento son llevados al colegio, un niño que me hizo una pregunta que no escuché una mañana de un jueves como hoy. ¡Eres feliz y no lo sabes! Eso es lo que enseñan los niños que mueren, eso lo aprendemos de un golpe los que morimos con ellos, eso es lo que los vivos como tú no pueden escuchar.
-----------------------------------------------------------------------------------------

You saw how beautiful the moon was last night? even the day of the earthquake ... looks beautiful, left me staring at the moon ... that cute ... I like bright and cool nights in March and April, more particularly, I enjoy the cool breeze, the smell of wet earth after watering, and flowers and herbs from my garden, especially as aromatic basil ... and cederon. I am immensely happy, I like everything I do, kiss my family, talking with friends, traveling, cooking, knitting, embroidery, sewing, working, reading and eating of course!. Today I have it all…tomorrow I don’t know. I like living in my country and see that people is good, hardworking and cheerful, and I have been lucky to meet wonderful people, here and there. I like the food so rich of my country, especially seafood and champagne ... ... and sweets and desserts (which is so often rejected by stupid vanity!) as I missed all this ... is truly one recognizes all the good you have until you do not. So many people lost everything and are ready to start again, because they have each other and these are sufficient enough to start again ... it has been difficult for my Chile this, and many people thought he was unhappy? ?, and now they do not have their families and things, then realize that they were immensely happy?

With regard to this and other musings I remembered that I found in a newspaper last year, Cristian Warnken wrote: "To you who read these lines, you're traveling for one of the many highways of the city in March this morning or perhaps you're in a subway car, with haggard eyes, as all who travel to this hour, or taste the coffee and walk distracted first pages of this newspaper, looking for something you do not know what it is. To you, that you take your children to school and you just do not hear a question that you did your youngest daughter, because you were thinking of something else. To you, you just out of the shower and you see yourself like a flash in the mirror. To you, who quickly pass by me and almost pushed me and I do not see. To you, who, with just 18 years old-you wake up with the boredom stuck in the soul and you plug in the computer not to open the window of your room overlooking the garden. To you, who look at your husband still sleeping next to you, and you see her neck and her skin worn, and sit in the center of your chest with a hole, the feeling of fatigue you would like to run thousands of miles away. To you, to buy bread without thrill you with their smell and temperature. To you, you came to the ATM and discovered that the account balance was negative, and you feel fear, anger, anxiety. To you, you just leave your child in the nursery and you leave without singing that song, "As he likes so much." To you, you just enter the office and you are ready to start a day like every day, working without love for what you do, like a piece of machinery that devours you.
To you want to grab the flap, the arm with respect, but strong- To stop you in your career like crazy and tell you that maybe nobody has ever said, because it is not taught in schools does not appear in the a day. I'm not one to take away five minutes of your cramped and desperate agenda, I am one among the millions who go down this morning to begin another day in the city. So why should you log out of your "iPod" or turn off your cell phone to listen? You are thinking perhaps that I am a preacher, an insurance salesman, or someone who wants to steal in broad daylight. I know I will look with suspicion, angrily, suspiciously.
To you who hear me eye on your watch, I mean, before they disappear devoured by the crowd: "Man is unhappy because he doesn’t knows he's happy. That's it! If anyone comes to discover, he or she will be happy right away!.. at that very minute. Everything is good. "
And that was it? -Tell me. Yes, and I say anything else, other than that, nothing.
If you've caught the flap and I have discussed this morning on Thursday I write is to tell you that you're happy and you do not. And that I told you once said a man like you, who called Dostoyevsky. And I, who am I to speak well, to get into your privacy and read your quote from a Russian who do not know? I am dead. I'm dead, you are alive.
¿You Dead? -Tell me. But if I can touch and see and hear!
Yes, but I'm dead. I got up in the morning like you turned on the radio like you, like you sipped coffee and looked distracted the first clouds in the sky, and took my son to the garden, and did not know he was happy he was alive. I did not know, like you do not know, and do not know many who do not tread with pleasure the first leaves fall, do not stop to see the first rays of light creep through the window to warm the skin or sleeping still by your side.
But this does not really Dostoyevksi taught me, but my young son Clement, a child like millions of children are now driven to school, a child asked me a question that I heard one morning on a Thursday and today . You're happy and you don’t know it! That's what teach us children to die, that we learn from a blow which died with them, that's what living like you cannot hear.

No comments:

Post a Comment